El Ministerio de Sanidad ha
anunciado que suspende la comercialización de 29 presentaciones de medicamentos
genéricos en respuesta a una recomendación de la Agencia Europea del
Medicamento (EMA). Este organismo ha detectado problemas en los estudios
clínicos de la empresa india GVK Biosciences que han servido de base para
aprobar un millar de genéricos. De todos ellos, la EMA aconseja que se dejen de
distribuir 700 presentaciones. Solo una treintena -a los que se refiere el
anuncio de Sanidad a través de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios- se venden en
España. Si quieres leer más pulsa aquíPromoción de estudios y actividades en ciencias de la salud.
martes, 27 de enero de 2015
Sanidad retira 29 medicamentos genéricos
El Ministerio de Sanidad ha
anunciado que suspende la comercialización de 29 presentaciones de medicamentos
genéricos en respuesta a una recomendación de la Agencia Europea del
Medicamento (EMA). Este organismo ha detectado problemas en los estudios
clínicos de la empresa india GVK Biosciences que han servido de base para
aprobar un millar de genéricos. De todos ellos, la EMA aconseja que se dejen de
distribuir 700 presentaciones. Solo una treintena -a los que se refiere el
anuncio de Sanidad a través de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios- se venden en
España. Si quieres leer más pulsa aquílunes, 28 de abril de 2014
Las hormonas del amor
Es bien conocido que detrás de la palabra "amor" hay mucho más que romanticismo y enamoramiento. Pero, ¿qué sucede en nuestro organismo durante el enamoramiento?, porque no cabe duda de que se trata de una etapa convulsa que tiene tanto de tormento como de goce. ¿Qué dice la ciencia al respecto?
Para Helen Fisher, investigadora del
departamento de Antropología de la Universidad Rutgers en New Jersey, existen
tres etapas claves en el proceso amoroso por el que transita cualquier pareja.
En cada una de ellas se van conociendo algunos procesos químicos que pueden
explicar las sensaciones que las personas experimentamos.
Según su teoría, cada miembro de la pareja
pasa por tres etapas consecutivas:
La primera, que la Dra. Fisher denomina “lujuria”,
término poco acertado en español y que parece más razonable sustituir por el de
“impulso
sexual o libido”, es producto de la testosterona, hormona que nos incita a buscar
pareja tanto a mujeres como a hombres y que, curiosamente, se incrementa en las mujeres enamoradas,
mientras que en los hombres en la misma situación se reduce.
La segunda etapa, de “atracción sexual selectiva”, representa un periodo de intenso amor romántico,
propio de la etapa inicial de la relación, y en ella se sublima a la persona
amada, sin poder dejar de pensar en ella. Es una etapa tormentosa en la que la
sensación de desasosiego se alterna con la de bienestar. Se puede perder el apetito y mantenerse
hiperactivo necesitando dormir menos, al preferir permanecer en un estado de constante
ensoñación con la persona amada.
En esta etapa, cualquiera, hombre o mujer,
identifica aquello que no le gusta de la otra o del otro, pero lo aparta de su
mente centrándose en lo que le hechiza. La propia palabra “novio” ya da pistas
al respecto: no vio, y es que en esta fase apasionada no se ve al ser amado como
realmente es.
El estado anímico, y bien podríamos decir
obsesivo, de esta etapa se explica por los bajos niveles de serotonina.
El aumento de dopamina, un neurotransmisor cerebral, se relaciona con la
sensación de bienestar. En cambio la euforia, la hiperactividad y la pérdida de
apetito parecen deberse a la noradrenalina, elevada en esta fase y que acelera
por entonces a un desorbitado corazón.
La tercera fase, de “unión
o de apego”, se rige por un sentimiento de amor
tranquilo, desde luego mucho más duradero que el de la etapa anterior de
enamoramiento. Al parecer dos hormonas asumen el protagonismo de esta fase: La
oxitocina, responsable de que la
atracción inicial de paso a un vínculo de amor duradero y que desempeña un
papel crucial en la aparición del orgasmo estando involucrada en muchos
aspectos del amor, desde el comportamiento maternal de los animales hasta que
las parejas mantengan una relación duradera, y la vasopresina, u hormona
antidiurética que, además de importantes funciones renales, juega un papel importante
en la unión de las parejas, lo que se comprobó al estudiar el comportamiento
social de algunos roedores.
Diversos estudios también vinculan a la feniletilamina
con el amor. Al parecer, el cerebro de una persona enamorada contiene grandes
cantidades de esta sustancia, encargada de provocar algunas de las sensaciones
y modificaciones fisiológicas que se experimentan durante el enamoramiento.
Este neurotransmisor, presente en alimentos como el chocolate, parece ser también
responsable tanto de los efectos antidepresivos del ejercicio físico, como de
la liberación de endorfinas.
“Las
grandes pasiones son enfermedades incurables”, decía Goethe, y la historia
y sus personajes no cesan de darle la razón, sin embargo, a mi modo de ver, la
voluntad del ser humano, nuestras vivencias y nuestro entorno, tienen una
influencia decisiva en nuestras emociones amorosas, tanto o más, me atrevería a
decir, que las hormonas y los neurotransmisores que nos inundan y que a toda
costa tratan de subyugarnos.
domingo, 23 de marzo de 2014
¿Van unidos el sexo y el amor?
La romántica idea de que el amor está estrechamente ligado a las relaciones sexuales, o sea, que el sexo sin amor es algo vano o vacío, genera polémicas, y mil y una discusiones.
No se trata de un tema baladí, ya que es
tenido muy en cuenta por la mayor parte de las sociedades que permiten el
desarrollo de la sexualidad solo en el contexto de una unión formal monogámica:
el matrimonio.
Esta idea que, casi desde el inicio de la
civilización, tanto nuestro entorno cultural como la mayoría de los demás ha infundido
y promovido penalizando su incumplimiento, para muchas personas no sirve. Para éstas,
compartir toda una vida con el mismo individuo puede resultar cuando menos aburrido,
sino desmotivador y, a la larga, ahuyentador de su deseo sexual.
Desde luego, para practicar sexo no se
necesita sentir amor, ni siquiera se necesita a otra persona, sin embargo la
ciencia ha demostrado que existe una clara conexión cerebral entre el sexo y el
amor.
C. Sue Carter, neuroendocrinóloga
norteamerica, realizó en 1.990 una serie de estudios en ratones de pradera que de
manera característica mantienen relaciones sexuales monogámicas durante toda su
vida. La tesis que guio los estudios de la doctora Carter, que aparecen
publicados en 1992 (Carter CS. Oxytocin and sexual behavior, Neuroscience and Biobehavioral
Reviews. 1992. 16: 131–144), era
que este inhabitual comportamiento de tan singulares ratones estaba probablemente
relacionado con alguna característica especial de su metabolismo interno.
Reflexionando, consideró que muy bien podría estar relacionado con una hormona,
la oxitocina, por entonces ya bien conocida aunque insuficientemente estudiada.
A través de sus trabajos pudo determinar que bien
se podría considerar a la oxitocina como la hormona "del amor", al desempeñar
un papel fundamental en aspectos como la relación madre-hijo (calidez, apego y
comportamiento maternal), el enamoramiento y, por supuesto, en las relaciones
sexuales.
Años más tarde, en 1998, la Dra. Carter
descubrió que la dopamina y la oxitocina actúan de manera combinada durante las
relaciones sexuales. Descubrimiento que viene a significar que las sensaciones
de amor profundo y de unión que, por ejemplo, explican la actitud protectora de
la madre hacia sus hijos, intervienen del mismo modo en el placer y la
satisfacción sexual, de manera que el sentimiento de amor y la sensación del
placer sexual mantienen una relación mucho más estrecha de lo que con anterioridad
se suponía.
sábado, 8 de marzo de 2014
Algunos antidepresivos afectan a la sexualidad
El uso de antidepresivos serotonérgicos (paroxetina, sertralina, escitalopram, otros ISRS, ISRSN y clomipramina), ampliamente usados en la clínica diaria, provoca con gran frecuencia (60-80%) disfunción sexual tanto en hombres como en mujeres.
Algunos antidepresivos no serotonérgicos,
sobre todo agomelatina y bupropion, apenas lo provocan, sin embargo, aun siendo
unos buenos fármacos, en ocasiones no son el mejor remedio para tratar a algunas
personas que sufren trastorno en su estado de ánimo.
La repercusión sobre la esfera sexualidad de los
antidepresivos aparece ya a corto plazo, tan solo unos días después de iniciar
el tratamiento, y consisten en retraso de orgasmo (afecta alrededor del 70% de las
mujeres tratadas) y/o anorgasmia (30-40%), aunque también pueden aparecer a
medio plazo, es decir a las 4 u 8 semanas del inicio con descenso del deseo
sexual (60-80% de las personas tratadas) o disfunción eréctil en el hombre y
problemas con la lubricación vaginal en la mujer (30%)
El problema suele estar infravalorado por los
médicos y la comunicación espontánea del paciente es muy baja (solo entre el 20
y 30% de ellos lo refieren al médico de familia o al psiquiatra) por lo que es
vital que el médico pregunte al respecto si el paciente no se atreve a hacerlo,
antes y después del inicio de un tratamiento.
Existen cuestionarios validados, breves y
prácticos, como el SALSEX, que utilizados de forma rutinaria ayudan a detectar
el problema. Este cuestionario ha sido diseñado por el Dr. Ángel Luís Montejo,
psiquiatra, profesor titular de Psiquiatría en la Universidad de Salamanca y un
experto de reconocido prestigio a nivel mundial en el campo de los
antidepresivos y su repercusión sobre la actividad sexual.
Del mismo modo, existen estrategias eficaces
para el abordaje de aquellos pacientes que toleran mal la disfunción sexual
secundaria al uso de estos fármacos.
Las más útiles son el cambio de antidepresivo,
pero, también, la reducción de dosis o la interrupción durante el fin de semana.
El uso de otros fármacos que actuarían como
antídoto a medida para cada paciente, puede ser una estrategia válida. Hasta el
momento contamos con medicamentos que pueden servir de ayuda si el afectado es
un hombre: sildenafilo, tadalafilo y vardenafilo, para tratar la disfunción
eréctil, estando muy próxima la aparición de un nuevo fármaco de la misma
familia, el avanafilo.
Sin embargo, hasta el momento no existen
fármacos que contrarresten los efectos negativos sobre la esfera sexual que
pueden sufrir las mujeres tratadas con antidepresivos. Esperemos que aparezca
pronto alguno que resulte eficaz, en el caso de que las estrategias antes
expuestas fallen.
En cualquier caso, no hay una solución
idéntica para todas las personas y hay que individualizar la intervención.

Este y otros temas de interés científico
puedes consultarlos en:
http://sexualidadysaludmental.com/
domingo, 31 de marzo de 2013
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